jueves, 5 de febrero de 2009

ESPECIAL: A 20 AÑOS DE LA TABLADA

A veinte años del ataque del MTP al cuartel de La Tablada


Una masacre deliberada


En enero de 1989, el gobierno de Raúl Alfonsín era una sombra patética. En un verano arrasador, la población malvivía sin agua ni luz porque la falta de inversiones había devastado los sistemas energéticos y los cortes de suministro eran continuos. Paralelamente, la hiperinflación que sobrevendría poco después ya se anunciaba, entre otras cosas, en una "imparable crisis fiscal" (Prensa Obrera Nº 256, 3/1/89).


El 3 de diciembre de 1988, un nuevo alzamiento carapintada, dirigido esta vez por Mohamed Seineldín, terminaba de acorralar a un gobierno que temía mucho más a la movilización popular que a los militares de la dictadura, quienes, con sus regulares asonadas y sublevaciones, exigían impunidad.


De ahí que, en principio, pareció prosperar la versión oficial, propagada ampliamente por la prensa desde la madrugada de aquel 23 de enero de 1989, sobre otro ataque carapintada a una unidad militar, ahora al regimiento 3 de infantería con asiento en La Tablada, partido de La Matanza. Desde poco después de que comenzara la operación a las 6:15 de la mañana (un camión de reparto de bebidas gaseosas arremetió contra la guardia) y hasta pasado el mediodía, fuentes gubernamentales insistían con la supuesta acción carapintada. El diario oficialista La Razón atribuyó el ataque a militares rebeldes aún en la portada de su 5ª edición.


Se trataba de una mentira destinada, ex profeso, a ocultar y encubrir una masacre, un asesinato en masa. Sólo bien entrada la tarde, un portavoz del gobierno, el diputado César Jaroslavsky, dijo que "podría tratarse" de militantes de izquierda y no de militares, aunque a esa hora ya todo el mundo sabía de qué se trataba. Los carapintada, lejos de ser parte de una sublevación, estaban a cargo de la represión por orden directa de Alfonsín.


Pero ¿qué había ocurrido? ¿Qué estaba sucediendo?


El Movimiento Todos por la Patria (MTP)


El 12 de enero de aquel año, dos dirigentes del Movimiento Todos por la Patria (MTP), Jorge Baños y Francisco Provenzano, denunciaron que un golpe de estado estaba en marcha, ejecutado por Seineldín y pergeñado desde las sombras por Carlos Menem y otros jefes peronistas.


El MTP había hecho su primera aparición pública en 1984, cuando avaló la postura del gobierno respecto del plebiscito fraudulento que se convocó por el conflicto con la dictadura chilena respecto del canal Beagle. Desde entonces y hasta el final, fue un defensor sin fisuras del régimen democratizante y mantuvo amplios vínculos con figuras del oficialismo. Por ejemplo, eran habituales las reuniones de Provenzano -miembro de una familia de antigua prosapia radical- con Enrique Nosiglia. Con ellos estaba Enrique Gorriarán Merlo, ex PRT-ERP, quien ya en postrimerías de la dictadura había dado instrucciones a sus militantes de ingresar en el Partido Intransigente de Oscar Alende.


Como tantos otros, el MTP declaraba caducos a los partidos políticos y se consideraba a sí mismo una organización suprapartidaria. Su propósito manifiesto era "transformar al actual sistema en una democracia participativa" (La Razón, 9 y 12/5/86). Eran tiempos en que estaba muy de moda hablar del "capitalismo salvaje" y de la necesidad de "humanizarlo". La vía para alcanzar ese objetivo era la democracia parlamentaria "con justicia social". Esto es: se trataba de ampliar esa democracia, de extenderla dentro del sistema político sin quebrarlo, sin necesidad de revolución. Esa idea constituía entonces un fenómeno internacional.


La contradicción era a ojos vista insalvable. El MTP propugnaba una "democracia participativa", pero la "participación" está dada por el grado de integración de los organismos sociales y políticos al Estado de la burguesía. Dos de los mejores ejemplos de esa "integración" en América latina los ofrecen el peronismo y el PRI mexicano. Otros son el fascismo y el nazismo.

En las pascuas de 1985, cuando se levantó Aldo Rico y Alfonsín proclamó que "la casa está en orden", el MTP firmó un "acta democrática" con la UCeDe, el Partido Comunista, la Sociedad Rural y la CGT, entre otros. Esa acta, de la cual derivarían las leyes de obediencia debida y punto final, decía entre otras cosas:

"Como pocas veces, el pueblo... encontró en el presidente Raúl Alfonsín, en su gobierno, en la mayoría de los partidos políticos de oposición... coraje para enfrentar la muerte y generosidad para abrir los canales de participación".


Poco antes de la catástrofe, el 22 de julio de 1988, en una solicitada que publicó en la revista El Periodista, otro dirigente del MTP, Roberto Felicetti, proponía un frente electoral "progresista" cuya base estuviera constituida por el Partido Intransigente y la democracia cristiana. Como se ve, "El MTP tomó hasta la última copa de la democracia antes de partir hacia una acción desesperada para defender esa democracia de un golpe supuestamente inminente de los beneficiados por el ‘acta democrática' y por el ‘coraje' de Alfonsín y sus ‘opositores'..." (Prensa Obrera Nº 257, 9/2/89).


En diciembre de 1989, cuando ocurrió el levantamiento de Seineldín, Gorriarán Merlo declaró: "Los militares, tanto ‘leales' como ‘rebeldes', quieren desprestigiar totalmente a la democracia para luego destruirla".

En verdad, no había ninguna posibilidad de que tal cosa sucediera porque los centros de poder del imperialismo respaldaban al régimen parlamentario. Ya comprobaría eso el propio Seineldín: los levantamientos de los carapintada fueron tolerados mientras sirvieron para recomponer a unas fuerzas armadas en crisis después de la dictadura y la vergüenza de Malvinas, pero en 1990, cuando volvieron a sublevarse, ahora contra las instrucciones del Banco Mundial para la reestructuración militar en la Argentina y, por tanto, su movimiento adquiría la dinámica de un golpe de estado más allá de sus intenciones, fueron aplastados y terminaron todos presos y condenados.


También Gorriarán haría su comprobación trágica. El MTP señalaba una contradicción insuperable entre el régimen democratizante y las camarillas militares, lo cual era falso de toda falsedad. Más tarde, los representantes políticos de esa "democracia" que él defendía con ahínco avalarían la masacre cometida por los militares contra los atacantes de La Tablada, y el Congreso haría una sesión especial de homenaje a los carapintada que habían reprimido al MTP hasta con bombas de fósforo.


Esto es: los militantes del MTP fueron masacrados por el régimen político que tanto empeño habían puesto en defender. Comprender esa contradicción resulta indispensable para entender lo ocurrido hace veinte años en ese cuartel que ya no existe.


Alfonsín, el alto mando, los carapintada


-¿Qué pasa?

-Son los zurdos (un oficial de policía).

-Entonces les van a tirar en serio (un vecino).

El diálogo, reproducido por Página/12 (24/1/89), indica la diferencia sustancial en la actitud gubernamental cuando se trataba de militares que querían "desprestigiar y destruir" a la democracia, y cuando se trataba en cambio de militantes populares que procuraban defenderla. La sabiduría popular de ese vecino tenía muy clara esa distinción: "Entonces les van a tirar en serio". Ya se vería hasta qué punto les tirarían en serio.


Por supuesto, desde el primer momento supieron de quiénes se trataba. Jaroslavsky y los demás mentían para encubrir la masacre: "La inteligencia militar fue contundente al establecer en los primeros minutos de lucha que los agresores no eran militares" (Río Negro, 24/1/89).


Además, los militares esperaban el ataque. El jefe del Ejército, el general Francisco Gassino, había ordenado reforzar las guardias en las principales unidades, y ese 23 de enero "gran cantidad de policías estaban convocados para reunirse a las 5:30 horas en el destacamento Güemes, en la intersección de Camino de Cintura y autopista Ricchieri, muy cerca de La Tablada" (Río Negro, 25/1/89).


Ahora bien: sólo cuando Gassino le confirmó con toda certeza que no había militares involucrados en el ataque, Alfonsín ordenó reprimir. Ambos dispusieron, además, que la represión no estuviera a cargo del comandante de jurisdicción sino del inspector general del Ejército, general artillero Alfredo Arrillaga, hoy procesado por sus crímenes durante la dictadura.


Cuando Seineldín tomó el cuartel de Villa Martelli el 3 de diciembre de 1988, Alfonsín dijo que prefería "45 horas de negociaciones y no diez minutos de combate". Ese criterio se invertía en el caso de que los alzados en armas fueran militantes populares. Ahora no había negociación posible y ordenó una masacre deliberada: por eso mandó a los carapintada, además.


Los medios de prensa, con informes falsos, contribuían para tratar de que la población aceptara la carnicería. Hablaban de guerrilleros "sanguinarios y suicidas", de su "ferocidad" y "desprecio por la vida", y denunciaban que "mataron colimbas que estaban durmiendo" (Clarín, 24/1/89).


Todo eso se revelaría falso. Sólo semanas más tarde los medios admitirían, por ejemplo, que un soldado "asesinado" por los militantes se reponía en su casa de una herida menor en la pierna (Clarín, 17/2/89), o que otros soldados y un suboficial habían resultado abatidos por fuego propio, porque Arrillaga bombardeó el cuartel hasta destruirlo aun con soldados y militares adentro.


"Nos trataron bien: ‘Con ustedes no es la cosa', nos decían", declararon soldados capturados y liberados por los "sanguinarios" (Clarín, 28/1/89).


También se dijo en un primer momento que los atacantes "utilizaron armamento sumamente sofisticado: lanzagranadas antitanque RPG-7, misiles antiaéreos portátiles SAM 7 de fabricación soviética, lanzagranadas de 40 mm y un fusil FAL de un modelo no utilizado por las FFAA argentinas" (Clarín, 24/1/89). Todo mentira. Después se sabría que esos 50 militantes habían marchado al cuartel armados con algunos fusiles viejos que el ERP tenía enterrados en algún sitio desde la dictadura.


Todo eso se dijo para ocultar que tres veces los atacantes quisieron rendirse y los militares los desoyeron: querían a todos muertos. Contra toda lógica de un hecho bélico, el MTP no tuvo heridos: sólo muertos. Un soldado contó: "Logré herir a uno que intentaba huir hacia Crovara. Después lo remató un sargento" (La Prensa, 25/1/89). He ahí el tradicional heroísmo de los militares argentinos.


"Se bombardeó desaforadamente con tanques, tanquetas, morteros y cañones del más grueso calibre para exterminar sin mediaciones. Se destruyó el cuartel a cañonazos limpios, aun con colimbas adentro" (Prensa Obrera Nº 257, 9/2/89). También se sabría más tarde que el Ejército empleó armas prohibidas por las convenciones internacionales sobre la guerra, como bombas de fósforo.


El entonces jefe de la Policía Federal, comisario Juan Pirker, dijo mientras miraba por televisión la carnicería que se desarrollaba en el cuartel: "Yo sacaba de ahí a esos muchachos con una compañía de gases, sin romper un solo vidrio". Poco después, extrañamente, Pirker apareció muerto en su despacho, de madrugada, por un supuesto y conveniente "ataque de asma"


Ellos necesitaban la masacre, el asesinato en masa le servía a Alfonsín, a su pacto con el alto mando e incluso con los carapintada.


Las voces del pánico


Cuando los militantes del MTP que atacaron el RI3 aún no habían sido masacrados en su totalidad, los partidos de centro y de izquierda que hasta la víspera habían sido sus aliados se entregaron a una competencia tétrica para repudiar no a la masacre y a los masacradores sino a los masacrados, a quienes dedicaron una ristra repugnante de insultos e improperios.


Izquierda Unida, por ejemplo, se apuró a condenar "enérgicamente" la acción del MTP, pero no la de los fascistas, no la masacre, no la liquidación en masa de esos 50 militantes mal armados y aplastados por 2.000 efectivos militares con tanques y armas prohibidas por la Convención de Ginebra.


Sin embargo, lo más importante de aquel asunto no era el acto desesperado del MTP, inevitablemente aislado, ultraminoritario, sin alcances ni perspectivas, sino "la represión criminal de los carapintada, porque ella servía a la continuación de la política impulsada por tres levantamientos derechistas y numerosos atentados y complots, apoyada desde el Estado, que apunta al reforzamiento sin límites de los aparatos represivos del Estado burgués" (Prensa Obrera Nº 257, 9/2/89).


Esa izquierda quebró una tradición internacional en materia de derecho y libertades públicas, una tradición ya no de izquierda sino simplemente democrática. Aun en los motines carcelarios más sangrientos, izquierdistas y demócratas siempre se preocuparon por impedir la represión masiva, por evitar que se cometiera una masacre, porque además del aspecto humanitario del asunto la carnicería fortalece el aparato de represión que busca liquidar las libertades.


Luis Zamora y el MAS llegaron al extremo de ponerse a la derecha de la teoría "de los dos demonios", puesto que enviaron flores a los velatorios de los militares muertos pero no hicieron lo propio con los militantes asesinados, de modo que ahora había un demonio solo. Izquierda Unida se solidarizaba de hecho y de palabra con los autores de la desaparición de 30 mil argentinos.


Uno de sus argumentos, como de costumbre, era que el ataque del MTP al RI3 ofrecía "pretextos" a la represión. Una estupidez, porque cuando la burguesía tiene necesidad de reprimir crea sus pretextos si no los tiene. Pero esa izquierda hacía suyo el pretexto, lo aceptaba y se identificaba con él.

Aun visto desde el punto de vista limitadamente democrático burgués, e incluso si se defendiera al Estado de la burguesía en su forma parlamentaria, se tendría que ese ataque desesperado de un grupo insignificante a una unidad militar no podía de manera alguna comprometer la estabilidad estatal, no obligaba al gobierno a responder con métodos de guerra civil para defender sus intereses. Se hizo así porque el gobierno, los carapintada y los mandos militares necesitaban la masacre para, de algún modo, justificar la masacre del pasado en términos políticos. El avance de más de 2.000 soldados con tanques y artillería contra 50 personas, sin siquiera intimar rendición, es un asesinato en masa. Pero, para el oficialismo y la oposición, aun la de "izquierda", ese crimen se produjo "en el marco del Estado de derecho" porque fue ejecutado por un Estado parlamentario, aunque se haya hecho con los métodos de las dictaduras y del fascismo.


Un caso especial para el análisis lo ofrece la postura del PC. En una declaración, ese partido dijo que la violencia sólo se justifica cuando se dirige contra regímenes "antidemocráticos", como sucedió, por ejemplo, con el asalto al cuartel Moncada por las fuerzas de Fidel Castro en 1953.

Aun si se deja a un lado que el PC no sólo no ejerció violencia alguna contra la dictadura videliana sino que la respaldó explícitamente y hasta muy tarde, se debe subrayar la falsedad del argumento: el mismo Castro respaldó a la guerrilla colombiana contra el gobierno constitucional de Rómulo Betancourt, y Lenin se alzó contra el "democrático" Kerensky para después disolver la Asamblea Constituyente. La consecuencia política, teórica y práctica, de la postura del PC es la siguiente: la democracia parlamentaria sería el estadio último de la evolución política de la humanidad, contra la cual deben desaparecer las acciones y soluciones de fuerza.


Empero, incluso una defensa sólida del régimen constitucional, del sistema parlamentario, obligaba a repudiar la masacre y a los masacradores, no al puñado de militantes que hasta la semana anterior promovían con el Partido Comunista la candidatura electoral del ex fiscal Ricardo Molinas. En cambio, el PC se alió con los fascistas, encubiertos por el sistema, en contra de quienes se rebelaron contra ellos no importa cómo.

Pero, además, se olvidaba que la consigna histórica de "aparición con vida" incluía por supuesto a los compañeros foquistas:

"Está claro que para Izquierda Unida esto era la explotación electoral de un tema hondamente popular y democrático, y para Luis Zamora más que para nadie. Los (Patricio) Echegaray y compañía se llenaban sus abultadas papadas con el grito de ‘Evita, Guevara' o ‘Chile, Chile, arriba los fusiles', sólo para capitular miserablemente ante el primer cañonazo carapintada" (Prensa Obrera, ídem).

Esos izquierdistas, en marzo de ese año, llegaron al extremo de sabotear la marcha de las Madres de Plaza de


Mayo en el aniversario del golpe, porque ellas sí habían repudiado a los masacradores y no a los masacrados.

La escalada reaccionaria que siguió no obedeció a los hechos de Tablada. Al revés: la necesidad burguesa e imperialista de llevar a nuevos extremos la política de amnistía a los criminales, de militarización del Estado, de sometimiento al gran capital y de hambreamiento del pueblo fue lo que empujó al presidente Alfonsín, a Menem, al alto mando y a la Ucede a elogiar como lo hicieron la masacre de los militantes del MTP que ocuparon el regimiento de La Tablada.

Alejandro Guerrero









miércoles, 28 de enero de 2009

FESTIVAL 31/01 EN LOMAS


EL TARIFAZO NO DEBE PASAR



El tarifazo en la factura de la luz no es la primera medida ni parece ser la última, de una serie de ataques perpetrados contra los trabajadores, vecinos y comerciantes de Lanús.
Apenas asumió este intendente agregó una cuota extra del ABL, luego Darío Díaz Pérez hizo votar a los Concejales el impuestazo en el ABL, ahora bajo el argumento que no puede hacer nada al respecto refrendó el aumento del boleto de las líneas de transporte público municipal y avala el aumento en la tarifa de luz.

Lejos de ser casos aislados y excepcionales, se corresponden con una política adoptada por el Ejecutivo municipal dictada por la crisis general del capitalismo, que necesita descargar sobre quienes trabajan para salvar a bancos, fondos de inversión y a las grandes corporaciones de la quiebra, cuando a los que hay que salvar es a los trabajadores que son víctimas de la especulación y la crisis.

Los gobiernos nacional y municipal (Díaz Pérez) se han dado a la tarea de hacer pagar los platos rotos a los trabajadores. En Siderar se plantean 1200 despidos y tienen en carpeta otros 2400. Hay suspensiones y congelamiento de salarios en infinidad de empresas. Han liberado los precios de los servicios para así destinar los subsidios al pago de la deuda pública. No es de extrañarse que si pasan estos ataques, vengan aumentos del agua, gas y teléfonos.

Por estos motivos la lucha que los vecinos, comerciantes y trabajadores de Lanús han decidido dar con las consignas; ¡ABAJO EL TARIFAZO! ¡POR LA DEROGACION DEL TARIFAZO EN LANUS! es uno de los pasos más importantes para poner freno a esta política despiadada que el gobierno y sus intendentes han decidido llevar adelante.

En la última movilización de 600 personas del día lunes 26/01 el intendente se vio obligado a salir y dar explicaciones sobre su pasividad ante el aumento de la tarifa de luz. En esta ocasión Díaz Pérez mantuvo su complicidad con la empresa EDESUR limitándose a decir que intentaría discutir con la citada empresa y con el ENRE, pero sin comprometerse al resultado de dicha negociación. Esto es una burla inaceptable que los vecinos de Lanús no podemos tolerar. El ejecutivo tiene potestades para rechazar el tarifazo y todo tipo de aumento de las tarifas, cuando son directamente un atraco de las multi-nacionales, que no invierten ni una moneda en mejoras. Asimismo tiene la posibilidad de votar cualquier resolución en el Consejo Deliberante, que está dominado por el Frente para la Victoria, es decir, Darío Díaz Pérez.

Nos encontramos ante un caso donde el intendente actúa como un agente de las empresas para hacer pasar aumentos y mantener apaciguado el descontento general del pueblo de Lanús. Por eso intenta distraernos con boberías y propuestas vacías de contenido (como lo fue su solicitud a EDESUR de que no se les corte la luz a los ciudadanos que no puedan pagar este vencimiento, pero en definitiva el Intendente no se pronunció nunca contra el aumento de la tarifa de luz.)
Su obligación es exigirle a la señora Presidenta que derogue todo aumento de tarifas, en favor de la tranquilidad de las familias.

ABAJO EL TARIFAZO
POR LA DEROGACIÓN DEL TARIFAZO EN LANÚS


lunes, 19 de enero de 2009

¡Vamos al campamento de la UJS!

Del 12 al 16 de febrero

Enfilamos hacia un nuevo campamento de verano de la UJS luego de un 2008 de intensas luchas de la juventud en nuestro país. Las movilizaciones y tomas de colegios secundarios contra Macri; la expulsión de los servicios en el Pellegrini, la defensa del bar estudiantil y la recuperación del Centro de Estudiantes; la toma de una semana del Buenos Aires por la democratización; las luchas de Psicología y Arquitectura contra el cierre de los cursos de verano, de Sociales y Medicina contra el vaciamiento y la privatización, de la Fuba por el desprocesamiento; el progreso en las elecciones en Económicas, Medicina, Farmacia, Odontología, Agronomía y, fundamentalmente, Filosofía; el proceso de organización de los estudiantes terciarios y la lucha del Joaquín V. González en defensa de su edificio; la inmensa movilización de la juventud barrial contra el gatillo fácil y el aparato represivo; las batallas políticas de las compañeras por el derecho al aborto, contra la violencia y por el desmantelamiento de las redes de trata; y, fundamentalmente, las luchas obreras que tuvieron como principal protagonista a una nueva generación que se organiza independientemente de la burocracia y los partidos patronales; todas estas expresiones han destacado a una gran cantidad de jóvenes luchadores, muchos de los cuales se han sumado al desarrollo de la UJS y el PO.
Estos compañeros serán parte del campamento que preparamos para febrero.
El campamento será una instancia de organización de la vida política, social y cultural de la juventud. El curso de formación política central será sobre "La Crisis Mundial", y también daremos el curso de "Teoría marxista del Estado y la revolución".
Al mismo tiempo, prepararemos con antelación el campeonato de fútbol, así como también campeonatos de vóley, truco, ajedrez, y otras actividades recreativas. Los compañeros del Ojo Obrero se sumarán a la organización del campamento para montar una carpa durante el mismo y proyectar videos. Cada noche habrá un espectáculo, desde la presentación de "Nenina" o "Problemas de la vida cotidiana", hasta la presentación de bandas del MUR y de los distintos lugares de trabajo. Montaremos una exposición de obras artísticas producidas por los propios compañeros de la juventud. Básicamente, el campamento abarcará en su integridad al desarrollo político, cultural y social de la juventud luchadora.
Ya iniciamos una gran campaña de movilización política hacia el campamento con charlas sobre el Che Guevara y la Revolución Cubana, actividades de agitación y organización en los barrios durante el verano.
La realización del campamento requiere de un enorme esfuerzo financiero. A través de las fiestas, las rifas, la venta de comida y demás actividades de financiamiento, debemos contribuir a que todos los compañeros puedan participar. A través de un trabajo colectivo y organizado, podremos hacer del campamento una instancia de movilización masiva de la juventud luchadora.
Compañeros, vamos por un gran campamento de verano de la UJS para contribuir a la lucha por un bicentenario socialista. ¡Manos a la obra!

JUICIO Y CASTIGO A LOS RESPONSABLES POLITICOS Y MATERIALES DEL ASESINATO de Jonathan

Jonathan Bustos tenía 23 años. El 16 de noviembre fue a una fiesta en el Club Laprida, en Sarmiento y Caaguazú, organizada por Fernando Felinge, funcionario y presidente de ONG "Manos Unidas" de Lanús (Caritas).

La fiesta de discapacitados se realiza por lo menos una vez al mes, se abona una entrada de $ 3 y la consumición aparte. Esa noche Jonathan se quedó acompañar a una chica discapacitada como él hasta que llegaron a buscarla y perdió el último 521; intentó que otros padres lo acercaran a su casa en automóvil, no pudo ser y decidió volver caminando 24 cuadras a su casa (Deheza y Brueras). En Rodríguez y Madariaga fue asaltado por el "Camba" Lencina y Raúl Jesús Mora alias "Chulo" de 17 años, quienes lo molieron a golpes para robarle un reloj y la campera; como Jonathan reconoce a sus atacantes se proponen matarlo, cosa que no logran porque un hermano de los agresores llama a la policía, que en ese momento si quería tenía el caso resuelto. Jonathan falleció luego de estar 21 días consciente internado en el hospital Fiorito, sin que la policía le tomara declaración a pesar de estar lúcido. ¡Que tal el manto de impunidad!

Cuando Hilda, la mamá de Jonathan, decidió al mes del asesinato hacer un escrache frente al domicilio de los asesinos, el comisario de la 2º Gustavo Ordaz la ve para hacerla desistir alegando problemas de seguridad y para evitar provocaciones de "infiltrados" que provocarían enfrentamiento físico y uso de armas de fuego. Ante la insistencia de Hilda, el policía enojado le afirmó que no habría custodia policial y que se hiciera cargo de los resultados. Otro día Ordaz la llevó hasta el jefe de la Regional, quien insistió en la misma línea sin poder doblegar a Hilda en su reclamo de justicia. Más adelante el oficial de calle Fernando Mira a quienes los vecinos señalan (con fotos) como “amigo” del Camba y del Chulo, fue a la casa de Hilda para “saber del tema” sin darle garantías de lograr el castigo de los asesinos porque: "la culpa la tiene la justicia porque nosotros los encarcelamos y los jueces los largan". Hilda nos relató que días anteriores al escrache recibió amenazas telefónicas diciendo "las vas a pagar" y el día anterior se tiraron tiros en su cuadra. Hilda averiguó que las llamadas se hicieron desde la cárcel. ¡Que misterio¡ ¿Cómo chorros comunes averiguan el teléfono de un vecino y hacen llamadas tumberas? Hilda fue a una entrevista con Viscellino, secretario del gabinete de Darío, en la Municipalidad, quien también la desalentó en la posibilidad de hacer justicia "porque no estaba en sus manos lograrlo". Imagine el lector si esto pasa cuando se denuncia cara a cara, lo que sucede cuando se llama al 911. (Recomiendo ver Canal FX Lunes 21,30 hs. “Reno 911”)

Cuando Díaz Perez brindó por fin de año junto a más de 50 pibes discapacitados en el Club Lanús no dijo media palabra del asesinato de Jonathan, muerto el 9 de diciembre a la salida de una fiesta organizada por funcionarios, ni siquiera invocó a la formalidad de llevar todo a vía muerta mediante: “Que se forme una Comisión de Investigación”. Marcela Rubeolo responsable de la Dirección de Integración de la Discapacidad presente en el ágape, tampoco hizo comentarios.

Otra vez el asesinato de un pibe pobre destaca la zona liberada de la delincuencia y la falopa. No puede haber distracciones, la fiesta en el Club Laprida tampoco tenía habilitación ni seguridad. Los organizadores no garantizaban el regreso a casa de los chicos. Esto sabiendo que los discapacitados mentales sean leves o graves tienen la maduración de niños. Las circunstancias del crimen están agravadas por el horario de finalización y la carencia de transporte.

Cromagnon, zona liberada y drogas vuelven una y otra vez a ensangrentar hogares obreros. ¿Y la responsabilidad del poder político? Sería interesante saber que dicen y hacen los concejales. ¿Pedirán informe? ¿Formarán comisión para visitar boliches truchos y prostíbulos que funcionan en Lanús?

En Caraza dos bravas mujeres cara a cara le informaron a Scioli de la complicidad policial sin necesidad de llamar al 911. En Caraza el asesinato de Patricio Sánchez es un caso emblemático de complicidad y protección mafiosa. Las denuncias de Hilda son de suma gravedad y están expresadas aquí con toda la contundencia del dolor y el valor de una madre.

Con Jonathan surge que ya había sido rechazada la habilitación de las “fiestas de discapacitados”. ¿Pero acaso no estaba anoticiado el Intendente de que las fiestas se hacían igual como en la Bailanta del Chelo?

Cuando ilustres marmotas se quejan de asaltos a Country, de zonas liberadas en barrios bacanes y salideras bancarias, acusando estúpidamente a “la negrada” de que roban por hambre, en verdad rascan la superficie y se comen la cortina de humo. Esto es un negocio oficial, lo señaló hace 40 años Rodolfo Walsh “es la secta del gatillo alegre y la logia de los dedos en la lata” (La Nación 13/1/09 Pág. 11).

Para acabar con las zonas liberadas y los crímenes de jóvenes no basta con abogados, desde la fundación de Familiares de Detenidos Políticos 1974, se estableció como método: una política independiente de los organismos del Estado. El funcionamiento de una Comisión de Familiares y amigos que trace al letrado los objetivos y la movilización popular. Gestores, amigos de los funcionarios a lo único que apuntan es a coptar familiares, hacerlos secretarios del área, rematar en trozos al hijo muerto y emputecer las cosas. Por la Justicia e incluso por el resarcimiento económico de $ 1 millón la familia Bulaccio debió recorrer años de duro camino de lucha en la calle que desnudaron la complicidad de la justicia en la Argentina y tuvo que llegar a la Corte Internacional para que ésta señalara como responsable y culpable al Estado obligándolo a pagar.

El pueblo de Lanús para acabar con la porquería va a tener que, como Hilda, desobedecerle al Capitán Ordaz y al Jefe de la Regional, ganar las calles y discutir como se hace para desmontar el negocio del delito, la falopa y los crímenes sobre nuestros pibes.

Juicio y Castigo a los asesinos de Jonathan y a los responsables políticos de las zonas liberadas